Yo no quiero mirar lo que he mirado
a través del cristal de la experiencia,
el mundo es un mercado donde se compran
honores, voluntades y conciencias.
Amigos... es mentira... no hay amigos
la verdadera amistad es ilusión
ella cambia, se aleja y reaparece
con los giros que da la situación.
Amigos complacientes sólo tienen
los que disfrutan de ventura y calma,
pero aquellos que abate el infortunio,
sólo llevan tristezas en el alma.
Si estamos bien nos tratan con cariño,
nos buscan, nos invitan, nos adulan,
mas si acaso caemos, francamente
sólo por cumplimiento nos saludan.
En este laberinto de la vida,
donde tanto domina la maldad,
todo tiene su precio estipulado,
amores, parentesco y amistad.
El que nada atesora, nada vale,
en toda reunión pasa por necio;
y por nobles que sus hechos sean,
solo alcanzan la burla y el desprecio.
Lo que brilla no mas tiene cabida
aunque brille por oro lo que es cobre,
lo que no perdonamos en la vida
es el atroz delito de ser pobre
La estupidez, el vicio y hasta el crimen
pueden tener su precio señalado.
Las llagas del defecto no se miran
si las cubre un diamante bien cortado.
La sociedad que adora su desdoro
persigue con su saña al criminal
mas si el puñal del asesino es de oro,
enmudece... y el juez besa el puñal.
Nada humano es perfecto, nada afable,
todo está con lo impuro entremezclado.
El mismo corazón con ser tan noble
cuantas veces se encuentra enmascarado.